martes, 3 de agosto de 2021

CAPÍTULO 4

 Se había reunido el Consejo de Supervivencia. En medio del círculo formado por todos los miembros de la comunidad de renegados, el Molt Honorable President estaba de pie temblando y estrujando entre las manos un jirón manchado de lo que había sido un lazo amarillo. Isa Arce tomó la palabra: se levantó y señaló con su Cetro de Poder (un leño rugoso y descortezado de olivo) en dirección al compungido político. 

-¡Miembros de la Resistencia! ¡He aquí un intruso que proviene del mundo exterior, de los Contaminados! ¿Qué debemos hacer? - golpeó el suelo tres veces con el bastón y se sentó. Su tocado de plumas de gallo brillaba bajo la luz de las llamas de la pequeña hoguera ritual. 

-¡Colgarlo de un pino y haremos puntería con él como si fuera un nido de procesionarias! - exclamó un calvo barbudo con incisiones en forma de esvástica en la piel de las mejillas. Quienes le rodeaban prorrumpieron en sonoras carcajadas. 

-Seamos más inteligentes - Ob007 se había levantado para tomar la palabra. - Primero que nos explique qué tal andan las cosas ahí fuera. - Miró fijamente al President. - ¿Te has vacunado, tú? 

Aragonés trago saliva. 

-No. 

-Vaya vaya, así que los has tenido a todos engañados durante dos años... Bien, Cigronet, ¿y cómo has venido a parar a esta comarca de secano en medio de la Terra Ferma? 

-La verdad es que me he perdido. Iba hacia la Cerdanya donde tengo casa, pero a la altura de Igualada, el coche eléctrico oficial se quedó sin batería y tuve que caminar y sin GPS... 

Todos los miembros del Consejo empezaron a reír al unísono. 

-¡Hombre, cómo no, la Cerdanya! Pedazo de casoplón debes tener allí, ¿eh? Y vecino de Arturito fijo, y pagada con el dinero de los trabajadores, ¿verdad? 

Una mujer combativa ataviada con una bata blanca de médico agujereada y sucia cogió una piedra del suelo. Su compañera tuvo tiempo para atraparla por el brazo justo cuando iba a lanzarla contra el President, que hizo amago de esquivar el golpe. 

-Cálmate, Lolaneuro, cálmate... 

-La Cerdanya, Andorra y Arán, el triángulo mágico donde mejor se ha invertido el dinero del contribuyente; de la ciudadanía, como os gusta decir a los politicastros - dijo Prefsteve -. ¿Y se puede saber por qué no te has vacunado? - preguntó, redirigiendo el interrogatorio. 

-Porque... porque pasan cosas raras. Argimon lo sabe y... - tragó saliva - hay gente que se pone enferma igual o peor aunque esté vacunado, pero no lo podemos decir, la ciudadanía... la ciudadanía debe tener una esperanza. 

-Una esperanza para que siga trabajando y siga pagando impuestos y vuestros sueldos de sátrapas - LaBola le señaló con el índice. -  La gente os importa una mierda. 

De repente, Aragonés recobró la compostura hirguió la espalda y apretó el lacito amarillo contra su pecho. 

-No, ¡no, catalanas  y catalanes, lo hicimos porque creímos que era lo mejor para todos, para la ciudadanía que nos otorgó la representatividad en el referéndum...! 

-Oh, calla, por favor - dijo con desgana un barbudo vestido de motero.- Aquí no estamos para discursitos políticos. Y vosotros, los centinelas, lo habéis dejado entrar muy fácilmente. ¿Ya lo habéis cacheado bien? ¿Seguro que no lleva ningún localizador, un móvil o alguna de sus mierdas de espionaje?

 -No, está limpio - dijo Chuck. 

-Pues habrá que vigilarlo de cerca - el motero se quedó conforme. 

-Necesito un rabadán que me ayude con las cabras; que se venga conmigo a pasturar y a regar las artemisias - LaBola miró al Molt Honorable valorando la blancura de su piel. 

-Soy alérgico al polen - lloriqueó. 

-Como buen urbanita que eres. Pero ya verás qué pronto se te pasan los sarpullidos. Es cuestión de exponerse a los alérgenos, estimularás tu sistema inmune, cosa muy necesaria en estos tiempos que corren. 

El gato negro de Martina se coló entre las piernas del President y empezó a restregarse en los camales del pantalón. 

-¡Ay no, también soy alérgico a los gatos! 

El Consejo silbó y gritó improperios. 

-¿Y no serás también alérgico a la vida, hijo? - le dijo LaBola con conmiseración. - Toca al gato, anda, que sus coronavirus te darán inmunidad cruzada. Y acompáñame, que te mostraré tu nuevo "despacho", algo cutre comparado con la Casa dels Canonges pero más sostenible, CO2 neutral y Eco Friendly, como decís en Urbanilandia. 

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