martes, 29 de octubre de 2013

NORMA 4. NO OFREZCAS

Cuando alguien ofrece lo que tiene, los demás desconfían. Así pues, ese ofrecimiento sincero que se hace sin pedir nada a cambio queda desatendido. Y el oferente, con las manos tendidas, ve cómo nadie atiende.
Nadie.
El ser humano rechaza por sistema lo que se le ofrece de manera altruista. La naturaleza nos ha diseñado para luchar, para competir por los recursos: cualquier cosa que se debe obtener para sobrevivir necesita de lucha, de esfuerzo, desde el alba de los tiempos. Por lo tanto, lo que se puede obtener sin lucha genera la desconfianza: tal vez se escondan aviesas intenciones.
No ofrezcas: haz que luchen por lo que das.

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