lunes, 6 de mayo de 2013

ESTRATEGIAS REPRODUCTIVAS

La naturaleza tiene dos formas en que nos plantea a los seres vivos la capacidad de reproducirnos:
-creando una descendencia numerosa, una prolífica catarata de genotipos que inunda el entorno, so pena de ser, la mayoría, candidatos a desaparecer prontamente a causa de la depredación. Es, por ejemplo, el método usado por los insectos: una multiplicidad de larvas que son ingeridas en su mayor parte antes de llegar al insecto adulto.
-dando descendientes escasos, únicos en ocasiones, que necesitan de un cuidado absorbente y que tardan, por lo general, decenios en madurar. Es la opción humana en los lugares desarrollados. Se necesitan muchos cuidados para que el genotipo resultante progrese adecuadamente. Es menos azaroso, pero más comprometido que la opción anterior. En los lugares en que los humanos no han progresado tanto, se opta por una estrategia intermedia, pero dolorosa: más descendientes, pero mayor mortalidad infantil. En los lugares desarrollados, la muerte de un hijo es un drama del que muchas veces los progenitores no logran recuperarse jamás. En las geografías menos afortunadas, no deja de ser un avatar más de la vida. Tal vez sea ésta una explicación a esas espiritualidades profundas que no dejan de ser meros paliativos a la desgracia.

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