jueves, 11 de abril de 2013

SELECCION NATURAL Y CRUELDAD INFANTIL

Se suele idealizar con facilidad la edad infantil. Esa etapa dulce de los ositos de peluche...
Los niños son crueles. No todos, naturalmente, pero muchos sí lo son. Se destaca especialmente la capacidad que tienen los tiernos infantes de provocar daño físico y de reirse de otros, no con otros. 
Sin embargo, esta actitud tiene una explicación biológica: esta crueldad es una de las caras de la selección natural.
La crueldad infantil se centra en los seres más débiles, los que presentan una desviación del patrón standard de la especie: los individuos menos adaptados. Es, por lo tanto, una actitud en cierta manera "natural", desde el punto de vista de supervivencia: se trata de alejar del grupo a los individuos con patrimonio genético diferencialmente menos dotado y que por lo tanto serán una carga para la tribu. Pensemos que la crueldad infantil se dirige a los individuos con defectos físicos y psíquicos patentes de una manera especialmente agresiva.
Si bien desde el punto de vista biológico de supervivencia de la especie esta actitud está inscrita a nivel genético (la selección natural tiende a eliminar individuos defectuosos), desde el punto de vista moral es evidentemente muy discutible. Aquí entran conceptos evolucionados como moralidad, comprensión, compasión, empatía. El equilibrio entre selección y acogida es lo que nos hace moralmente válidos y nos da la diferenciación como Humanos.

 Indispensable lectura: Lost face, de Jack London.

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