miércoles, 3 de abril de 2013

LA FAMILIA

La organización social de los humanos es la tribu. Es la misma que la de otros primates y cánidos. Es la natural para estas especies. Todo lo demás es forzado por condicionamiento cultural. Luego...¿es natural o no la familia?
No lo es. La organización familiar, si bien ha permitido avances muy significativos en la cría de los hijos y en la consecución de una estabilidad en lo que concierne a los individuos que la forman, es un núcleo excesivamente pequeño y cerrado. Se pierden interacciones sociales a muchos niveles. Se crean lealtades falsas. Se perpetúan dependencias que en muchos casos son castrantes.
En numerosas ocasiones, para que un individuo pueda vivir plenamente según su manera de entender la vida, debe producirse una ruptura total con el núcleo familiar. Esto conlleva un desarraigo que muchas veces genera daños irreparables y una necesidad de encontrar un lugar de apego, un núcleo del que formar parte, un entramado protector del individuo aislado.
Digamos que la tribu permite equivocarse de compañeros; otros aparecerán, otras afinidades, nuevas interacciones.
La familia es única: no se escoge. Es, por lo tanto, impuesta. No admite equivocación.

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