lunes, 22 de abril de 2013

AY EL AMOR...

Amor. Uno de los mitos de nuestro tiempo...
Si observamos las costumbres reproductivas de los animales superiores, nos daremos cuenta de que la prioridad es la reproducción. El hecho de escoger pareja se resuelve de la siguiente manera:
-competencia entre machos por fecundar a las hembras. Prevalece el macho más dotado en esas circunstancias espacio-temporales determinadas. Suele haber poligamia.
-receptividad de las hembras que aceptan el cortejo del macho más dotado.

¿Amor?
El amor es una creación humana. No olvidemos que, en la mayoría de mamíferos superiores, ni tan sólo el vínculo filial es determinante: los padres suelen dejar todo el cuidado de los descendientes a las hembras. En algunos casos, como los peces incubadores bucales egipcios, es el padre el que cuida de la prole...pero son casos aislados.
En el caso de los humanos...no es diferente al resto de primates.
El vínculo amoroso es una mera invención cultural para asegurar una fidelidad que impida la promiscuidad, y por lo tanto, el desorden reproductivo en una sociedad marcada por la legislación y el encorsetamiento cultural. Además de que, al haberse perdido el vínculo tribal y no existir una crianza cooperativa, una mujer sola tiene enormes dificultades para conseguir los recursos necesarios para criar un pequeño humano apremiante.

Amor.
Prefiero hablar de camaradería, de nobleza, de entrega, de empatía. Aunque...tal vez...amor.
Amor es todo esto.
Sí, lo es.
Esta vez, la ciencia pierde...

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