martes, 19 de marzo de 2013

LA MANADA HUMANA

Hay dos modelos de manada con los cuales suele compararse la sociedad humana: las manadas de primates y las manadas de cánidos.
Las agrupaciones sociales de los primates han sido muy bien estudiadas gracias a la aportación de personas que no han dudado en introducirse con tiempo y paciencia en las cercanías de grupos sociales de estos animales. De su observación y de su relativa interacción se han obtenido valiosísimos resultados.
Las manadas de cánidos, especialmente de lobos y de licaones, presentan unas particularidades que las hacen muy valiosas: representan la más ancestral de las asociaciones, anteriores a las de los primates. Es para mí una manera más desgarrada y primitiva de entender la socialización.
Elementos dominantes: machos alfa, hembras alfa. Poder siempre discutido. Se trata de una estructura estresante.
Si bien se derivan ventajas, como la de la cacería en común, que reporta innegables beneficios para el grupo, el individuo no es valorado como tal. Si observamos los escalafones inferiores de machos y hembras beta, delta...son realmente una contínua fuente de enfrentamientos entre ellos y entre la clase dominante.
Efectivamente: se introduce el concepto de clase.
En los grupos de primates se produce una situación similar. Aunque aparecen ya rasgos que podíamos calificar de humanos, como la compasión, el cariño, el aprecio...siguen predominando los rasgos de dominancia que caracterizan los grupos animales.
Podríamos deducir que el establecimiento de una jerarquía social con individuos más privilegiados que otros es la primera estructura que llevamos inscrita a nivel genético. La supremacía del mejor dotado.

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