martes, 26 de marzo de 2013

EL PELIGRO DE LOS OSITOS DE PELUCHE

Una de las cosas que más rabia me dan es que a los niños y niñas pequeños se les regalen ositos de peluche. Y tigres de peluche. Animalitos en general, de aspecto agradable, deseables criaturas de felpa creadas para ser abrazadas, besadas...
Craso error.
En la naturaleza, los osos no son de peluche. Los tigres tienden a depredar.
Es una perversión educacional.
Porque los tiernos infantes tienen una percepción distorsionada de la realidad natural.
Los animales no son juguetes. Nada en el entorno natural es un juguete. La naturaleza no está diseñada para cumplir la función de entretener a los seres humanos.
Las abejas, además de producir la dulce miel y los otros productos que gozan del predicamento de sanadores, pican. Y su picadura puede resultar mortal.
En la naturaleza, todo tiene un precio.
De manera que el mostrar a los niños humanos que todo es de una benevolencia blanda y plácida no crea más que confusión. Puesto que no es así: ya tendrán tiempo para comprobar que incluso el entorno humano no es de peluche: el hombre es un lobo para el hombre, se dice...con razón.
No deja de ser una manipulación más: la organización patriarcal nos garantizará que los peluches no nos muerdan...si a cambio les cedemos la capacidad de decidir sobre nuestras idoneidades.

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