jueves, 14 de marzo de 2013

EL ABISMO

Y una vez despojados de todo lo adquirido, de todo lo divino...el vacío que queda es tan grande...
Es un abismo. No para el intelecto, sí para el espíritu. Razón y fe...volvemos a los principios.
Descubrimos así por nosotros mismos que limitarnos al hecho físico en sí produce una enorme desazón. Tan grande que se siente frío incluso, que se contempla la vida con la desafección de la inutilidad. Y algo dentro nuestro se revela: no, no puede ser así...tiene que haber algo más...
Es el nacimiento de la conciencia de lo trascendente. Es innato, no es adquirido.

He experimentado conmigo misma sobre esto. Incluso he estado, durante un tiempo, defendiendo abiertamente posturas opuestas.
Es agotador.
Y a pesar de que he sido durísima en mis apreciaciones, de que no me he dejado influir por nada más que no sea la directa contemplación de la naturaleza...
Algo. Ese algo, ese élan vital, ese...¿lo llamamos... espíritu? ¿alma?
Me atrae poderosamente la liturgia católica. Hay algo en ella trascendente, sin duda alguna. Es un cuerpo que tiene muchas mentes, pero hay en él hombres y mujeres intrínsecamente buenos. Basta observar su expresión, su fuerza. Porque, amigos míos...se non è vero, è ben trovato...es pura trascendencia. Y si no fue así...debería haber sido así.

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