viernes, 1 de marzo de 2013

APREHENDER EL MUNDO

Somos fenotipos: el resultado de la interacción entre los factores ambientales y el genotipo. En nuestro material genético vienen inscritos muchos factores, muchos caracteres. Sin embargo...¿qué parte de nuestro acervo cultural es adquirida y qué parte es innata? ¿Se pueden transmitir escritos en clave de nucleótidos los sentimientos, los sentires, las tradiciones remotas, o, al menos, cierta tendencia a aprehender el mundo?
Esta es una de las preguntas más difíciles de responder, tanto para la biología como para la filosofía, o cualquier otra forma de ciencia o de pensamiento que estudia los procesos vivos. Si pudiéramos volver al Paleolítico...un grupo humano, pequeño...¿qué manera de entender el mundo desarrollaríamos? ¿Responde nuestra comprensión actual a un camino predeterminado, o podría haber evolucionado en más facetas, más aspectos, otros conceptos, otras comprensiones...
La Neurociencia, en su estado actual de conocimiento, afirma que con nuestro cerebro somos capaces de cambiar el mundo. Afirmación ciertamente osada, a mi parecer...un tanto excesiva, un tanto...optimista. Al menos a nivel individual, parece no funcionar muy bien...¿funcionaría a nivel colectivo? ¿Son estos cambios experimentados producto de una intención favorecida por las circunstancias?
Pues ahí quedan los interrogantes. Preguntas abiertas que requieren reflexión y experimentación, tanto individual como grupal. Sin olvidarnos de que somos seres con una programación de base, que tal vez distorsione el resultado...o tal vez en esas zonas de cromatina liada, ovillada, plegada sobre sí misma, sin sentido aparente, se halle inscrita la capacidad de entender el mundo de otra manera...tal vez...esperando el factor de las desoville y permita su transcripción.

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