miércoles, 13 de febrero de 2013

¿QUÉ PINTA EL AMOR EN TODO ESTO? EL MATRIARCADO

Para sobrevivir, un ser humano necesita básicamente comida y agua, ropa y un lugar abrigado donde dormir y recogerse. En principio, con esto bastaría.
Pero hay un factor añadido que hace que, aún teniendo estas tres necesidades cubiertas, en ausencia de tal factor el humano vive como con dejadez, inercialmente.
El amor.
¿Qué es el amor?
El amor es aprecio, es sentirse valorado, saber que lo que se es y lo que se hace sirve. Es, también, la capacidad de ofrecer, de dar. Es pues una relación bidireccional.
La sociedad actual, altamente especializada, ha dado en anteponer el valor dinerario a cualquiera otra consideración, de manera que los valores morales han pasado a un plano totalmente secundario. Digamos que impera la Física y la Química...sin Anímica.
Somos materia, sin duda alguna, pero materia consciente. Y esa consciencia nos hace sensores, sensibles. Sentimos.
Al principio de los tiempos, las sociedades humanas eran matriarcales. La mujer era el centro, el referente, por encima de la fuerza física del macho. Era el receptáculo, el seno, donde se recogía el saber, y de donde dimanaba el cariño.
Cariño por los hijos. Cariño por el/los compañeros sexuales. Por los otros miembros de la tribu. La mujer es el regazo, el reposo, también la activa reflexión. De su pecho nace la leche que alimenta, que nutre, al nuevo miembro de la tribu. De esa esencia íntima, en esa succión primigenia, no solamente se nutre el cuerpo, sino también el sensor se estimula, se traspasa una sutil información: cálida emanación de...amor. Te quiero porque existes, te quiero porque eres. Serás, fuiste.

No hay comentarios: