lunes, 4 de febrero de 2013

NOMADISMO

Hay personas que tienden al nomadeo. Van de un lugar a otro, vagarosos. No asientan sus reales en ningún lugar más que un tiempo. Parece que algo les obliga a marchar antes de establecer lazos demasiados estables con un sitio.
El nomadismo es opción antiquísima del ser humano. La vida errante favorece el encuentro de recursos frescos, no explotados, vírgenes. Pero también entraña el riesgo de lo desconocido, la azarosa presencia de la fatalidad. Es la fuerza atávica que permite la expansión del material genético sobre el soporte geográfico. Los individuos nómadas suelen ser gente de carácter potente, que tiende al enfrentamiento, al liderazgo, y por lo tanto, no suelen ser capaces de unos vínculos estables o de una convivencia plácida. Ejemplo de ello: los invasores mogoles, los tártaros, todos ellos pueblos provenientes de las estepas asiáticas, pastores y nómadas, durante la Edad Media.
Es la vía por la cual el material genético se recombina, se extiende, se explaya.

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