domingo, 17 de febrero de 2013

ESPECIALISTAS O GENERALISTAS

Una de las características de cualquier tipo de sociedad humana es la tendencia a que cada individuo se especialice en la realización de tareas para las cuales está especialmente dotado. Esto, que sin duda reviste claras ventajas en cuanto a división del trabajo y a eficacia, presenta un problema, y no menor: de la especialización de unos miembros nace la pérdida de los otros en la capacidad de realizar esa tarea. Se tiende, pues, a un enriquecimiento grupal, pero a un empobrecimiento individual. Esta situación es ventajosa socialmente, grupalmente, pero presenta una desventaja para todos y cada uno de los individuos, que pasa a delegar esa función, ese arte, en otro.
O bien nace una convivencia más fuerte, más íntima, que necesita una bonhomía y un concepto de la relación interpersonal refinadas, o los conflictos se hacen más patentes.
Especialmente delicado es el tema en lo que se refiere al conocimiento de las artes curativas, la especialización de las cuales hace nacer la figura del guru o chamán. Se agrava el problema cuando el chamán pasa también a ejercer el monopolio de la elaboración mental religiosa, mística o anímica, como queramos llamarla. La creencia propia de ese individuo pasa a ser la creencia del grupo, bien por imposición de este miembro, bien por delegación desidiosa del resto de individuos, que dejan de preocuparse por pensar, por crear su propia concepción del mundo y de sus relaciones con él, para que otro les de el trabajo mental hecho...que les diga en qué deben creer, y en cómo hacerlo.

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