viernes, 15 de febrero de 2013

EL GEN EGOISTA

Decíamos: el ser humano, tanto macho como hembra, es polígamo. Pero...
La hembra de la especie es receptiva, y por lo tanto generosa y tolerante. Sucede que suele tolerar que el macho derrame sus prebendas entre otras hembras, siempre y cuando sus propias necesidades femeninas estén cubiertas.
Pero...ay del macho...
El macho de la especie es egoísta. Y este comportamiento no es cultural; por lo tanto, carece de la coartada de definirse como adquirido: es innato. No dejará que ningún otro macho ronde a su hembra, y mucho menos que copule con ella. El, y sólo él, transmitirá su carga genética puesto que se considera el más apto, el más adaptado...el mejor.
Cualquier macho que no sienta estos impulsos, o bien se miente a sí mismo o bien no tiene los niveles hormonales adecuados. Es cuestión de testosterona. Si bien culturalmente se puede aprender un comportamiento en aras de una mejor convivencia tribal, a la hora de la reproducción y de la alimentación, el comportamiento alfa es inherente al macho.
Es la máxima expresión de lo que ya Richard Dawkings describió como el gen egoísta.

El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta (The Selfish Gene), de Richard Dawkings.

No hay comentarios: