martes, 8 de enero de 2013

REDES

Un ser humano dejado a su suerte, sin ropas, sin alimentos, en medio de cualquier paisaje mediterráneo, -por proponer un escenario geofísico agradable- sucumbiría en cierto tiempo. Aunque el clima fuera benigno, aunque tuviera ciertos alimentos silvestres a su disposición, el deterioro físico sería importante. Esta falta de adaptación al medio se debe a que el ser humano es un ser social y que para mantenerse con vida ha sido capaz de crear un sistema de redes.
Contra más complejo es un ecosistema,- más numerosas son las especies que lo forman, más interrelaciones se establecen entre ellas,- más difícil es que se desestabilice por un factor externo. La perturbación se amortigua entre las mallas de la red, para finalmente ser metabolizada, aborbida y neutralizada. Un ecosistema sencillo, con pocas especies que lo forman, sucumbe con rapidez ante cualquier factor que altere su precario equilibrio.
El ser humano es un ser social: los anacoretas y ermitaños son excepciones. Debemos formar parte del entramado: es la manera de no sucumbir, o, en todo caso, de no perder la percepción de la realidad.

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