viernes, 18 de enero de 2013

EL SENTIDO DE LA VIDA

Últimamente escucho, más que nunca, la siguiente argumentación: supongo que todo esto tendrá un sentido, que mi vida tendrá un sentido...sino...no entiendo nada...
Pues lamento decirlo: no, no hay ningún sentido para vuestras vidas. Ni para la mía, por supuesto.
El primer y único motivo para vivir es la perpetuación de la información genética contenida en el ADN. Este se transmite de generación en generación, pero no de manera estable, sino interaccionando con el medio (CO-EVOLUCION) a través de las mutaciones y las recombinaciones. Mutación y recombinación pueden suceder de manera endógena, natural,  en los procesos de división celular (mitosis y meiosis) y además tenemos las mutaciones exógenas producidas por factores ambientales.
Es, por lo tanto, un baile de posibilidades.
Algunos cambios serán favorables, otros desfavorables.
Eso sí...a nivel molecular todo tiene sentido: transmisión de información.
A nivel de portador de esa información...nada lo tiene. Somos meros contenedores de una información codificada. La lástima es que hemos adquirido una especie de conciencia mesiánica que nos hace parecer sumamante importantes...y como no es así, se derivan de ello toda una serie de filosofías huecas, carentes de sentido, que tan sólo proporcionan sufrimiento al individuo, en caso de que sea librepensador y se alimente de la información propia que recibe a través de sus sentidos. En caso de ser simples seguidores, se consigue un sucedáneo de misión que, tarde o temprano, desemboca en la decepción, amarga, de la inutilidad.
No hay sentido para la vida...entendido como gran aporte individual. Ni colectivo.

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